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DIA INTERNACIONAL DE LA INMUNOLOGÍA

29 de Abril de 2010

 

instituido por la

Unión Internacional de las Sociedades Inmunológicas (IUIS)

 

 

 

 

Inmunología ¿qué significa?

Deriva del latín inmunis=“sin carga”, entendiéndose por carga: ley, impuesto o enfermedad. Es por esto que luego se interpretó la palabra como libre de enfermedad y más tarde se utilizó para hacer referencia a la resistencia específica a ciertas enfermedades. Por lo tanto la inmunología es la ciencia que estudia todos los mecanismos fisiológicos de defensa para mantener la integridad biológica de un organismo.

 

¿De qué nos debemos defender?

El organismo humano debe defenderse de los microorganismos (bacterias, virus hongos y parásitos) que causan enfermedades.

 

¿Cómo nos defendemos?

A través de un correcto funcionamiento del denominado SISTEMA INMUNE. Este sistema está constituido por diferentes moléculas, células y tejidos que funcionan de manera coordinada para generar una respuesta protectora.

Actualmente se reconocen dos tipos de respuesta inmune: la innata y la adaptativa. La primera, también llamada “respuesta inmune inespecífica”, es la línea de defensa inmediata contra la entrada de microorganismos y la eliminación rápida de los que ya han penetrado al organismo. Al igual que un país, esta primera línea de defensa esta constituida por las barreras naturales, es decir la piel y las mucosas. Traspasada esta primera línea de defensa, se ponen en marcha una serie de mecanismos protectores que involucran sustancias solubles y células presentes en la sangre. Entre las primeras sustancias solubles se encuentran los componentes del complemento (denominados así porque complementan la respuesta de los anticuerpos, siendo los anticuerpos otro tipo de sustancias solubles presentes en la sangre). Entre los componentes celulares se encuentran determinados glóbulos blancos (o leucocitos) denominados neutrófilos y los monocitos-macrófagos que se originan en la médula ósea y a través de la sangre llegan al sitio afectado. Estas células tienen la extraordinaria capacidad de reconocer al agente extraño invasor y englobarlo (proceso llamado fagocitosis) para eliminarlo en el interior celular.

La “inmunidad adquirida” constituye un proceso más específico y complejo que se pone en marcha si la defensa inmediata es sobrepasada. En ella participan células llamadas linfocitos B y T (otros glóbulos blancos) y sustancias solubles denominados anticuerpos, que son producidos y liberados por los linfocitos B. Tanto los linfocitos T como los linfocitos B tienen la capacidad de “recordar” al invasor  (memoria inmunológica) y activarse con más celeridad si el ataque se repite.

Gracias al conocimiento de los mecanismos de la respuesta inmune, es posible idear estrategias de protección que eviten el daño de los microorganismos al organismo humano y también animal. Por ejemplo, es posible defenderse a través de la aplicación de vacunas.

 

¿Qué son las vacunas?

Es posible que el comienzo de la inmunología esté atado al desarrollo de las vacunas. El análisis de la historia de la inmunología humana nos dice que un médico inglés llamado Edgard Jenner, es considerado el padre de la inmunología. Este título honorífico se debe a que en 1796, Jenner inoculó a un niño con fluido (pus) procedente de unas pústulas que presentaba una ordeñadora llamada Sarah Nelmes. Las pústulas habían aparecido como consecuencia del contacto con vacas que padecían la viruela vacuna. Semanas después, el niño fue inyectado con pus de una pústula de un enfermo de viruela, comprobando que no quedaba afectado por la enfermedad. Jenner llamó vacuna a este procedimiento, término que se emplea hasta ahora para describir la inyección de microorganismos atenuadas o debilitadas de los agentes causantes de una enfermedad a personas sanas con el fin de protegerlas.

Sin embargo, es interesante señalar que en la cultura china (1000 a.c),  ya se utilizaba material desecado de las vesículas de enfermos de viruela –enfermedad considerada endémica- para inoculárselo a personas sanas y conferirles inmunidad. A este procedimiento se le dio el nombre de  variolización.

 

¿Pero que sabía Jenner sobre los mecanismos que llevaban a la inmunidad?

A decir verdad, Jenner no sabía nada sobre el SISTEMA INMUNE. En cambio, es probable que Louis Pasteur haya sido la primera persona en estudiar y comprender los mecanismos del SISTEMA INMUNE. En 1885, Louis Pasteur experimentó con la vacuna de la rabia. Seguramente, Pasteur no distinguió entre virus y otros agentes infecciosos, pero dio origen a los términos “virus” (del latín “veneno”) y “vacunación” en honor de Jenner.  Sobre la base de sus observaciones se desarrollaron tres vacunas: cólera aviar, ántrax y rabia.

En 1921, Albert Calmette y Camille Guerin produjeron la vacuna contra la tuberculosis utilizando un bacilo atenuado causante de la enfermedad en ganado bovino. Esta vacuna es la que se sigue dando hoy día a los recién nacidos y que confiere cierta protección a la enfermedad tuberculosis.

Luego se sumaron las vacunas contra la poliomielitis (Joñas Salk en 1952 y Albert Sabin en 1955).

 

¿Qué pasa si fallan los mecanismos de defensa?

Lamentablemente, debemos decir que si los mecanismos de defensa fallan, nuestro organismo se enfermará, en general con repetidas infecciones y morirá si el médico no hace nada al respecto.

 

¿Por qué me infecto y enfermo?

Porque los microorganismos aprenden a evadir la respuesta inmune o porque mi sistema inmune funciona mal. En otras palabras, los micro-organismos desarrollan muy buenas respuestas contra mi arsenal destructor o porque mi arsenal nunca funcionó  correctamente o no tuvo el mantenimiento adecuado.

 

¿Qué pasa si los mecanismos de defensa responden exageradamente?

Lamentablemente, debemos decir que si los mecanismos de defensa responden en forma desmedida, se manifestarán enfermedades en donde mi propio sistema inmune reacciona contra mis propios tejidos destruyéndolos. Algunas de estas enfermedades se llaman reacciones de hipersensibilidad, entre las que reconocemos: las reacciones alérgicas o las denominadas enfermedades autoinmunes, como la artritis autoinmune y el lupus eritematoso sistémico, entre otras.

 

¿Siempre funciona mi sistema inmune?

Sí y está alerta no sólo contra microorganismos extraños (virus, parásitos, bacterias y hongos) sino también contra la posible transformación maligna de una célula normal que puede llevar a la aparición de un tumor.

 

¿Por qué no es capaz de eliminar células tumorales?

De hecho, el sistema inmune es capaz de eliminar células tumorales, pero en determinadas circunstancias, el tumor genera mecanismos de evasión de la respuesta inmune, similares a los generados por los microorganismos.

 

¿Cómo hago para mantener en forma a mi sistema inmune?

Una buena alimentación, acompañada por el descanso adecuado, ejercicio y vacunación, son cuatro maneras de mantener en buen estado a mi sistema inmune.

 

¿Cuándo debería disminuir las defensas de mi organimo?

Evidentemente, es necesario bajar estas defensas inmunes ante reacciones exageradas de la respuesta inmune, como enfermedades autoinmunes, pero también en aquellos casos que la persona reciba un transplante de algún órgano, para evitar el rechazo de ese órgano trasplantado.

 

¿El stress es bueno o malo para la respuesta inmune?

 

Si bien es difícil abordar esta relación desde el punto de vista experimental, las estadísticas indican que personas mal alimentadas, sin suficientes horas de sueño, con diversos problemas laborales (sobre-ocupación o desocupación), que consumen sustancias de abuso, etc. pueden tener con mayor probabilidad consecuencias negativas sobre su sistema inmune.  

 

Repercusiones Actuales 

Entre los argentinos que han recibido el Premio Nobel de Medicina, el Dr. César Milstein (1985) junto con el británico Köhler descubrieron cómo generar, en un tubo de ensayo, anticuerpos monoclonales, descubrimiento que sirvió para el diagnóstico y tratamiento de muchas enfermedades.

 

Dijo el Dr. Milstein: la opinión pública seguramente no se da cuenta, pero la inmunología está teniendo un crecimiento enorme y lo más curioso es que cuanto más crece, más acelera su crecimiento, lo que no deja de sorprendernos incluso a los que nos dedicamos de forma plena a esta rama de la investigación. Y es que, al margen de la ciencia básica, cuyos avances propician otros más prácticos, aunque probablemente menos importantes, aparecen cada vez más enfermedades que están directamente ligadas a problemas inmunológicos. No sólo las infecciosas o quizá el cáncer mismo, sino que nos estamos dando cuenta de que cada vez son más frecuentes las enfermedades de autoinmunidad, que son desarreglos tales que el organismo lucha contra sí mismo.

 

Finalmente, es importante mencionar que, aún hoy, muy pocas instituciones se dan cuenta de la importancia de la inmunología en el universo científico. Basta con mencionar que hay facultades de medicina en donde la inmunología se da en tan sólo unas pocas semanas de clase o se dicta en materias como la microbiología, sabiendo hoy en día que la inmunología excede a la microbiología.  Basta con mencionar a la inmunología del rechazo de trasplante o la inmunidad contra tumores.

 

Sociedad Argentina de Inmunología (SAI)

(Página Web: www.inmunologia.org.ar; correo electrónico: sai.secr@gmail.com)

Año 2009.